TERAPIA SEXUAL

El objetivo general que se persigue en la terapia sexual es recuperar el bienestar y la satisfacción sexual en ambos miembros de la pareja , sin perseguir a priori un determinado logro o conducta que provoque más ansiedad, exigencia y malestar en la relación. Los problemas sexuales de causas psicológicas o mixtas, es decir, que posean elementos psicológicos como orgánicos. La terapia sexual es una combinación de distintos tipos de terapias.



PROBLEMAS A TRATAR

  • Deseo Sexual

  • Excitación

  • Trastorno del Orgasmo

  • Trastorno del Dolor

  • Eyaculación Precoz

  • Eyaculación Retardada

  • Menopausia

  • Niveles de Ansiedad

COMO NOS AYUDA LA TERAPIA

  • Mejora la Relación de Pareja

  • Mejora la Comunicación

  • Mejora el bienestar de la Pareja

  • Bajar niveles de Ansiedad

  • Fortalecer el Autoestima sexual

  • Enriquecer la Sensualidad

  • Conocerse Mutuamente

  • Retomar la Autoconfianza

ALGUNAS PREGUNTAS FRECUENTES

De forma general, podemos definir la terapia sexual como la aplicación de un conjunto de técnicas y estrategias terapéuticas para el tratamiento de las disfunciones sexuales cuando en estos problemas de salud no se dan condicionantes de carácter fisiológico o, al menos, no únicamente fisiológico. Esta sencilla definición no suele coincidir con lo que gran parte de la población piensa y cree acerca de la terapia sexual. En realidad, existe un gran desconocimiento sobre la sexología y la terapia sexual y muchas personas admiten que no conocen y/o entienden para qué sirve o cómo podría ayudarles. La terapia sexual es una modalidad terapéutica desarrollada en los últimos 30 años, principalmente para el tratamiento de las disfunciones sexuales. Se basa en principios científicos y, en concreto, en el estudio sistémico de la sexualidad humana, ciencia que recibe el nombre de sexología. En la mayoría de los casos, la terapia sexual incluye tareas que la persona o la pareja deben realizar en casa, de acuerdo a las necesidades y las características de cada problema.

En el 90% de los casos hablamos de un problema que no es médico, es decir, no depende de un deficitario funcionamiento genital u hormonal sino que depende de causas psicológicas. Cuando hablamos de causas psicológicas hacemos referencia a que en la sexualidad pasa algo parecido a lo que pasa en otras funciones como el hambre o el sueño, no se pueden controlar a voluntad. Esto pasa con la conducta sexual: el deseo, la erección o los orgasmos no se pueden someter a la voluntad, tiene que haber una cierta espontaneidad y un dejarse llevar por las sensaciones sin controlarlas. Pero esto resulta difícil si nos exigimos un cierto desempeño sexual y nos sentimos mal si lo que se supone que tiene que suceder, no sucede. Entonces aparece la necesidad de control, el intentarlo de nuevo y la ansiedad por no conseguirlo. O directamente la apatía a la hora de mantener relaciones sexuales que nos hacen sentirnos mal.

No es necesario tratar el problema sexual en pareja, pero si tienes pareja es aconsejable que acuda porque de esta forma podemos abordar el problema desde la relación y no desde la persona individualmente.

Lo dejamos a tu criterio. Si tienes pareja y ella quiere colaborar y participar en la terapia sería ideal; pero si prefieres que hablemos primero a nivel individual sin que tu pareja esté presente, te orientamos en esa primera consulta sobre la mejor forma de abordarlo

Es importante que tengas claro que la terapia sexual no es un proceso de “mejoras rápidas” y, para que realmente dé resultados, la persona tiene que estar dispuesta a profundizar en sus emociones, creencias y relaciones, y especialmente, tiene que reaprender ciertas respuestas sexuales y aprender a disfrutar de su sexualidad. Por ello, la terapia sexual suele durar como mínimo unos dos o tres meses, o tal vez más.

La gran mayoría de las dificultades sexuales responde a la terapia y los resultados suelen ser muy positivos. Según un estudio realizado en 1999 por la British Counselling Organisation, el 93% de los pacientes expresó que su relación sexual mejoró después del tratamiento. Muchas veces, el sólo hecho de hablar abiertamente y en un ambiente de respeto y tolerancia sobre nuestras inquietudes sexuales tiene un efecto terapéutico. Asimismo, la terapia será efectiva en la medida en que el paciente ponga su esfuerzo en ella y tenga expectativas realistas sobre el proceso terapéutico. La magia no existe en este caso.

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